Valor del mes de Agosto 2013

 

EJERCITANDO EL VALOR DE LA RESPONSABILIDAD

OBJETIVO:

Preparar a los hijos para tomar decisiones libres y personales, asumiendo las consecuencias que derivan de ellas.
Que todos cumplamos nuestros deberes, para esto tenemos que conocerlos con claridad. Que cada miembro de la familia sepa cuidar todo lo que le ha sido dado y dar cuenta de ello.

CONCEPTO:

Responsabilidad es la capacidad de afrontar el deber, de asumir las consecuencias de los actos que hacemos libremente y de las decisiones que tomamos.

La responsabilidad tiene conexión directa con la libertad sólo podemos asumir las consecuencias de las acciones que libremente hayamos decido realizar. Sin libertad la responsabilidad no tiene sentido; en todo caso, las consecuencias serán responsabilidad de aquellos que hayan decidido por nosotros.

Una persona tiene la libertad de poder elegir que hacer, pero tiene el compromiso de tratar de elegir bien. De ahí la importancia de enseñar a los hijos a ser personas reflexivas, que mediten antes de actuar y que cuando tomen una decisión la sostengan y sean congruentes con la postura que eligieron. Por otro lado hay que enseñarles que también somos responsables de lo que hacemos sin querer, porqué, deliberadamente o no, lo que hacemos tiene siempre consecuencias.

Los niños pequeños se empiezan a hacer responsable siendo obedientes a las decisiones de otros para que así, poco a poco vayan aprendiendo a tomar las suyas propias. De esto se desprende que es fundamental ejercer adecuadamente la autoridad para posibilitar la responsabilidad en los hijos. La autoridad se toma comúnmente como algo negativo, y sin embargo, cuando está bien ejercida es un servicio de amor.

Hay que tener en cuenta que para cada exigencia los hijos necesitan motivación: es mejor que asuman su responsabilidad por cariño a sus padres que por temor al castigo; para eso hay que saber preocuparse por que el hijo adquiera buenos hábitos y centrar en eso nuestra autoridad.

La fortaleza es un valor que tiene que acompañar a la responsabilidad para ser capaces de afrontar el riesgo de que las cosas salgan mal. Cuando esto ocurra hay que saber asumir los fracasos y no caer en el autoengaño.

Es conveniente que los hijos aprendan a decidir desde pequeños aunque cometan errores, ya que los padres están allí para orientarlos.

Es positivo que los hijos de acuerdo con su edad participen en las decisiones que afectan a la vida familiar. El que las cosas no salgan siempre bien, enseña que no somos perfectos y por tanto no hay que tomarlo con enfado o disgusto.

La educación llamada “paternalista” es negativa ya que no deja que crezca ni madure una personalidad firme en los hijos. Ellos quieren colaborar, sentirse valorados y la vida fácil dándoles todo hecho los hace inmaduros y los incapacita para desarrollar su responsabilidad. Esto hace que en el futuro tenga respuestas inadecuadas a su edad.

En la adolescencia que es la época del grupo, los padres tienen que cuidar el desarrollo individual de la responsabilidad en sus hijos para que estos no se dejen llevar o arrastrar por las decisiones colectivas.

La responsabilidad está relacionada también con la autoestima; si una persona siente que es importante considera que sus acciones contribuyen al logro de los objetivos y favorece que se comporte responsablemente, si la persona siente que no vale nada la mediocridad se va a adueñar de su vida ya que siempre va a considerar que lo que haga o deje de hacer no es importante.

La responsabilidad es un valor que no solo se refiere a uno mismo, sino a la responsabilidad con los demás, muchos de nuestros actos tienen repercusión en otros, ayudan a mejorar o empeorar la vida de los demás y es la propia conciencia la que actúa entonces de termómetro, para marcar lo conveniente o no de nuestros actos.

La responsabilidad es, en definitiva, la lealtad que empieza en uno mismo y se extiende a los otros.

COMO TRANSFORMAR EL VALOR EN ACTITUD DE VIDA

Hasta los 6 años

• Preocuparse de que los hijos ejerciten la obediencia, dándoles instrucciones precisas y claras
• Formarse como padres para conocer bien lo que se les puede exigir a los hijos a cada edad
• Envolver la exigencia con el cariño intentando no llegar al enfado.

De 6 a 10 años

• Si realiza un acto bueno, permitir que vea claramente las consecuencias positivas que tuvo        y cuando salga mal algo que haya decidido ayudarlo, pero no cargar uno con las consecuencias  de lo que ha pasado, hay que dejar que sean ellos quienes las asuman.
• Estimular los pequeños proyectos que tengan con palabras alentadoras para potenciar  sus iniciativas, siempre que sean convenientes.
• Que participen según la edad, en la toma de decisiones respecto a una convivencia familiar  o plan a realizar.
• Atender el desarrollo o cumplimento de tareas y asociarlo con actitudes de responsabilidad.

De 10 a 12 años

• Hacer que sean capaces de distribuir solos el dinero que les den.
• Prever con ellos las consecuencias de actuar de un modo u otro.
• Razonar el porqué de las normas que han vivido hasta ahora por obediencia.
• Hablarles de los beneficios de la responsabilidad en el logro de sus metas

De 12 años en adelante

• Orientarlos sobre que decisiones pueden tomar solos y cuales tienen que tomar con los padres
• Exigirles que reflexionen antes de decidir cualquier acción

Más para jóvenes y adultos

• Tener claro el verdadero sentido de la libertad y que por lo tanto a medida que hagamos  un adecuado ejercicio de nuestra libertad, ejercitaremos también el valor de la responsabilidad.

• Tomar la decisión de erradicar malos hábitos o malas influencias hace que seamos más libres,  ya que vencemos dependencias o esclavitudes.

• Al tomar una decisión nos comprometemos con aquello que decidimos y al aceptar  compromisos es un signo de madurez.

• Saber admitir que nos hemos equivocado y no echar la culpa a los demás de nuestras  acciones incorrectas; hay situaciones de las que somos completamente responsables en lo  personal.

• Estar abierto a los comentarios que de buena fe nos hace los demás para ayudarnos a  mejorar, ellos pueden percibir los que nosotros no podemos.